30.1.11

Wondering.

'What are you thinking?'
'I'm thinking that I'm such a stupid girl because of being wondering all the time'.
'Wondering about what?', he ask me with a beautiful smile.
'About everything. About my friends, about my family, about the school. I'm wondering about how I can change the circumstances which are around me. I'm wondering about you'.
'You know you can't change everything'.
'I know. I'm a silly and this sucks'.

19.1.11

Percepción del tiempo y otras divagaciones mentales

Entro en el edificio todavía sacándome los auriculares de las orejas y sin muchas ganas. Las clases por la tarde resultan mortalmente aburridas. Me sentaré donde siempre y contemplaré el reloj de la pared deseando que se mueva más deprisa mientras escucho el parloteo inglés de algún individuo que no me es muy agradable o de la profesora que tiene que aguantar nuestros errores garrafales en su lengua nativa.
Y tal y como pensaba, me siento y espero a que llegue más gente. La profesora me pregunta con su fina vocecilla que qué tal me ha ido el fin de semana. "Fine", respondo sin ganas. ¿Para qué me pregunta si sabe qué le voy a responder? Ni que fuera a contarle cada uno de mis problemas o cada uno de los hechos divertidos de la semana. La pregunta del "¿qué tal?" es inútil e insulsa en cualquier idioma.
Comienza la clase. Los temas de conversación son horribles. ¿Quién sería el loco que escribió aquellos "topics" tan inútiles y aburridos? Y el inglés, oh, el puñetero inglés. No podíamos hablar todos una misma lengua, no. Las clases de la tarde son pasables, pero en las de la mañana, pobre de mi autoestima. Cuando escuchas hablar a una chica que ha vivido fuera un año, otra que ni siquiera el español es su propia lengua y sabe más inglés, otro que es de la misma Inglaterra (maldito él, que no le entiendo nada), pues acabas pensando que tienes un inglés espantoso y con demasiado “spanish accent".
Miro el reloj de la pared. Está parado. Otra vez sin pilas. No sé que es peor, que esté moviéndose y a mí me parezca que el tiempo no corre, o que no funcione y yo tenga la incógnita de cuándo podré irme de allí.
Pasa la hora (terrible hora), y salgo del edificio, de nuevo con mis auriculares en las orejas. Seguramente en cuanto llegue a mi casa y me encierre en mi habitación el tiempo, misteriosamente, comience a ir más y más rápido. Porque lo cierto es que, desde hace unos años, los minutos parecen segundos y los meses semanas. Exceptuando, claro está, en momentos interminables como las clases de la tarde.
Y es que, parece que fue ayer cuando yo estaba tranquilamente tomándome un granizado con mis amigas en una feria de verano que en realidad queda a meses de distancia, a cientos de hechos importantes atrás.

14.1.11

Castillos de arena

Trocito a trocito, todo se va desmoronando, como si sujetase castillos de arena con las manos. Siento que no soy capaz de mantener todas las piezas unidas. Tal vez las esté cogiendo mal. Tal vez nunca había sido capaz de esto. Ya cansada de esto me voy alejando cada vez más. Será que soy débil, pero no puedo y punto. O me vienen fuerzas de donde no me quedan, o ya no da más de sí.
No quiero seguir caminando hacia donde no veo la salida. Me daré la vuelta y esperaré a ver que sucede. Caminaré hacia otro lado. Cuando te sientes ignorado por cierto tiempo, es agradable que te hagan sentir especial.

9.1.11

Irreal

Un gritó atravesó todo el salón de baile y arte. ¿Por qué estaba sucediendo aquello? Ella no entendía nada, todo carecía de sentido.
La profesora seguía igual que la última vez que la había visto. La última vez había sido hacía más de tres años. Era imposible que estuviese exactamente igual. El mismo peinado, las mismas mechas, el mismo maquillaje.
- ¿Qué te pasa? Si haces la audición ahora te aprobarán la asignatura.
"No tengo asignatura de arte", pensó.
- Venga, si haces cualquier cosa ya te aprobarán, no te preocupes - dijo el chico que estaba a su lado. ¿Qué pintaba el ahí?
- De acuerdo - dijo abandonado la poca lógica y sentido que quedaba en su cabeza.
A los dos segundos ya no vestía sus vaqueros y la camiseta, sino un vestido corto de flecos amarillos, con tacones y medias negras. Un complejo peinado adornaba su cabeza y su cara tenía una capa de maquillaje.
Inspiró hondo. Se puso en posición, con un brazo extendido hacia arriba, el otro abajo y una pierna cruzando por detrás. Expiró y cerró los ojos.
-
Abrió los ojos ligeramente, poco a poco. Estaba en su habitación, en su propia cama. Había sido un sueño. Otro sueño, más bien. Demasiadas pesadillas poblaban su mente. No había noche que no soñara algo. Y ella seguía sin saber qué le sucedía.

20.12.10

Un abrazo, por favor.

- ¿Quieres un abrazo o qué? - dijo él gritando en broma.
- Déjame en paz - respondió ella prácticamente huyendo de él.
- Porque tienes pinta de querer un abrazo, se te nota.
- Normalmente, cuando digo "no quiero un abrazo, ahora déjame sola" es que quiero estar sola.
Él se acercó rápido a ella por detrás y la abrazó. Apoyó la cabeza ligeramente en su hombro. Ella puso sus brazos sobre los de él, agarrándole por las manos.
Pero eso solo duró un momento, un instante. Ella se zafó de él y se puso a ordenar varias cosas que había encima de su mesa.
- Eres un pesado... - murmuró.
- Ya - dijo alargando la a y esbozando una sonrisa. Se alejó de ella y se puso a hablar con otras personas.
Bajó la vista y siguió ordenando cosas que ya lo estaban. Cambiando de sitio con cierto nerviosismo. Luego levantó la cabeza y le observó. El mismo sentimiento de siempre.
Porque pensamos qué decir cuando todo ha sucedido ya.

7.12.10

Tarde de viernes

Viernes. Tarde de viernes. ¿A quién no le gustan? Dan comienzo al fin de semana. Pero para mí tienen un significado especial. Siempre tenemos un día especial en la semana y para mí es el viernes. ¿La razón? Algo inconfesable. Algo vergonzoso. No malo. Solo vergonzoso.
Me entran ganas de gritarlo a los cuatro vientos, pero me lo guardo a dentro, muy al fondo, y por la noche, en la oscuridad, resurge en mi cabeza, en mi conciencia, toma forma, se retuerce y vuela por todos los recovecos de mi mente.
Cuando estoy sola pienso en decírselo a alguien. Pero me echo para atrás, con miedo, pensando que nadie me va a comprender. O puede que me comprendan y se compadezcan de mí, les de pena o algo por el estilo.
Viernes. Tarde de viernes. Últimamente son más frías y oscurece antes. Sin embargo, en mi interior cada semana mejoran, mi pequeño fuego se enciende más y más.
Atajarlo desde dentro del problema es una opción rápida. Atacar a lo que me inquieta directamente. Pero hay demasiado en juego. No es un no hay nada que perder, no, esta vez no.
Viernes. Tarde de viernes.

2.12.10

Cuando nieva a nivel del mar

Mi pequeña ciudad de otoño se ha convertido hoy por momentos en una escena navideña de postal. Ver copos de nieve caer mientras estás en tu clase y afuera todavía es de noche no es algo muy habitual. Todos nos hemos puesto en la ventana a mirar, incluso los que son de otras ciudades en las que sí nieva habitualmente. Un momento tan emotivo se notaba en el ambiente y en los ojos de la mayoría.
Nunca se me irá de la cabeza la imagen de la larga e iluminada artificialmente calle Severo Ochoa en plena nevada de primeros de diciembre.